Por Marisol Rodríguez
Las amistades son esenciales en la vida de toda persona. A través de ellas se comparten alegrías, se fortalecen vínculos y se construye una red de apoyo que influye directamente en el bienestar psicológico. Pero, no todas las relaciones aportan equilibrio; algunas, pueden convertirse en una fuente de desgaste emocional.
La doctora en educación, maestra en comunicación y psicóloga Betsabé Ruizesparza Flores, explica que los seres humanos se desarrollan en tres esferas fundamentales: biológica, psicológica y social.
“Esta última es la que nos conecta con el mundo exterior y, por lo tanto, requiere de sus dosis social, es por eso que es importante tener una red de amistades sólida”, señala.
Cuando una amistad suma
Desde la psicología, una amistad que suma es aquella que permanece en todo momento, incluso en los más difíciles.
Para la especialista, estos amigos “son los que tienen retroalimentación positiva en nuestra vida, los que nos hacen ser mejores personas y cuidar de nuestro entorno”.
Entre las actitudes que fortalecen una amistad sana y equilibrada se encuentran: estar presente, en las buenas y en las malas; apoyarse constantemente en lo todo lo que hagan, ser coherentes con el cariño que se dan y su comportamiento, y la validación emocional, respetar las emociones del otro.

Señales de amigos que drenan
No todas las relaciones que se mantienen por años son sanas. Existen algunas que, lejos de fortalecer, llegan a debilitar el bienestar emocional y bajan el autoestima.
Las señales más comunes, de acuerdo a la doctora Ruizesparza Flores son:
- Competencia, minimiza tus logros.
- Culpa, usa el chantaje emocional (no te habla, se victimiza).
- No son recíprocas, tú das todo y el otro no aporta nada o muy poco a la relación.
- Control, se molesta si estableces límites.
- Celos, no le gusta que estés con alguien más.

Límites, una herramienta de autocuidado
Aceptar que una amistad hace daño no es sencillo y muchas veces se puede experimentar un sentimiento de culpa, “es bastante normal porque por lo general desarrollamos un apego hacia las personas cercanas a nosotros, nos da miedo perderlas”.
Ante ello, es bueno poner límites, los cuales no significan romper con la amistad, sino cuidarte a ti mismo. La clave está en comunicar desde el ‘yo’, hablar con claridad y sin ambigüedades, y observar la reacción del otro, menciona la especialista.

Elige relaciones que te acompañen
Para construir amistades alineadas con el bienestar emocional, primero es fundamental trabajar en el equilibrio propio.
Las amistades sanas se reconocen porque generan tranquilidad, llenan de buenos momentos y acompañan en los difíciles, existe reciprocidad, escucha mutua, coinciden en valores e impulsan al crecimiento personal.
Por último, para quienes sienten que su círculo de amistades no les hace bien, la doctora Ruizesparza Flores aconseja poner límites de inmediato o bien, alejarse.
“Si no puedes ser tú con esa o esas personas lo mejor es que estés abierto a nuevas amistades y esta vez elegir desde lo sano. La vida está llena de aprendizajes, la amistad es otro de ellos”, finaliza.