6 marzo, 2026

Por Marisol Rodríguez

La salud ginecológica ha dejado de ser un tema de consulta solo ante la presencia de dolor. Hoy, es un pilar del bienestar general, pero el miedo, la desinformación y la falta de tiempo siguen siendo barreras.

La doctora Aurora de la Paz Orozco, especialista en ginecología y obstetricia con máster en climaterio y menopausia, enfatiza en que “la ginecología preventiva no solo trata enfermedades, sino que educa y promueve el autocuidado integral de la mujer para evitar riesgos”.

Las revisiones anuales garantizan un tratamiento oportuno, mejoran la calidad de vida, la salud reproductiva y promueven el autocuidado.

La recomendación médica es iniciar los chequeos a los 21 años o al comenzar la vida sexual, que incluyen examen pélvico y mamario.

“Esta visita anual o preventiva es fundamental para la detección temprana de enfermedades crónicas o asintomáticas como cáncer de mama, de cuello uterino, de ovario; infecciones de transmisión sexual o problemas hormonales”, explica la doctora.

Al llegar a los 40 años, la mastografía y el sonograma mamario son fundamentales. Para quienes transitan el climaterio, añade que “se evalúa la calidad del hueso mediante la densitometría ósea y solicitamos controles hormonales que incluyen a la glándula tiroides”. El objetivo es garantizar un diagnóstico oportuno y una mejor calidad de vida.

Foto: Freepik

“Mantener un estilo de vida saludable puede reducir hasta en un 80 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas”, expresa la ginecóloga.

La alimentación, el ejercicio, el manejo del estrés y el peso corporal influyen directamente en el equilibrio hormonal, la fertilidad, el ciclo menstrual y el riesgo de desarrollar cánceres ginecológicos.

“Un peso saludable y una dieta adecuada son cruciales para mantener niveles hormonales estables”, comenta.

Y advierte que “el estrés crónico altera el cortisol y las hormonas sexuales, provocando desequilibrios hormonales y alteraciones en el sueño”.

Foto: Freepik

La prevención comienza con la información. Desde la adolescencia, entre los 13 y 15 años, la consulta ginecológica debe ser un espacio educativo.

“Capacita a los jóvenes para tomar decisiones responsables sobre su cuerpo, fomentando una cultura de prevención”, señala.

La información precisa es un pilar fundamental que empodera a las personas a tomar decisiones informadas, reduciendo la incidencia de infecciones de transmisión sexual, embarazos no planificados y previene el embarazo en la adolescencia.

Conocer el ciclo menstrual, observar cambios inusuales, no normalizar el dolor intenso y realizar autoexploraciones periódicas son acciones sencillas que pueden salvar vidas.

“El autocuidado es el acto más honesto de amor propio y tu mejor herramienta de prevención. Escucha a tu cuerpo cuando susurra, para que no tengas que escucharlo gritar”, finaliza.

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