Por Marisol Rodríguez
El 31 de marzo es una fecha especial en México, dedicada a uno de sus íconos culinarios más entrañables: los tacos.
Más que un platillo, disfrutar de su sabor es todo un ritual, ya sea en la taquería, en el puesto de la esquina, en los mercados o en un restaurante gourmet.
Cada taco es una expresión viva de la diversidad gastronómica del país, que cuenta una historia llena de tradición.

Maíz, el alma del taco
La tortilla, herencia milenaria de las culturas mesoamericanas, quienes veneraban el maíz como un sustento sagrado, es la base del taco.
Aztecas y mayas la utilizaban para envolver sus alimentos, entre ellos, insectos, pescado y frijoles.
Actualmente, las tortillas de maíz siguen cumpliendo esa función, fusionándose con carnes asadas, guisos caseros, verduras, salsas y hierbas frescas que hacen que cada bocado sea toda una experiencia al paladar.
Para todos los gustos
Los tacos tienen un lugar privilegiado en la mesa y en el corazón; en México, cada región imprime su sello en el relleno, la salsa e incluso, en la forma de servirlo.

Entre los imprescindibles se encuentran:
Al pastor: Preparado con carne adobada y servido con piña, es una herencia del shawarma traído a México por los inmigrantes libaneses.
Carnitas: Jugoso y dorado, este taco es típico del estado de Michoacán.
Barbacoa: Se caracteriza por su técnica de cocción lenta en horno de tierra.
Pescado: Capeados, dorados y crujientes, se acompañan de una guarnición fresca con col picada y aderezos; tienen su origen en Baja California.
De canasta: También conocidos como tacos sudados, entre sus rellenos más populares están el chicharrón, papa machacada con chorizo y frijoles refritos.
Trasciende fronteras
De pie, en sobremesas improvisadas, durante conversaciones nocturnas entre amigos o en reuniones con la familia, comer tacos es todo un acto social que ha cruzado fronteras para conquistar paladares en todo el mundo.
Este 31 de marzo, más que celebrar el Día del Taco es celebrar la creatividad culinaria y la identidad de una cultura que transforma lo sencillo en extraordinario.