Por Marisol Rodríguez
Cada 6 de enero, la mesa se convierte en un punto de encuentro para disfrutar de uno de los panes más icónicos de la temporada: la Rosca de Reyes.
Conoce más de esta tradición llena de historia, simbolismo y convivencia, la cual marca el cierre de las fiestas decembrinas.
Siglos de historia
Las raíces de la Rosca de Reyes son europeas, especialmente de Francia y España, donde se preparaban panes circulares para celebrar la Epifanía, fecha en la que se conmemora la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús.
La tradición llegó a México con los españoles y pronto se adaptó a los ingredientes, sabores y costumbres locales.

Elementos llenos de simbolismo
Cada elemento de la Rosca de Reyes tiene un significado especial: su forma circular representa el amor infinito de Dios y la eternidad. Las frutas cristalizadas, coloridas y brillantes, simbolizan las joyas de las coronas que portaban Melchor, Gaspar y Baltasar.
Mientras que, el pequeño muñeco oculto dentro del pan es el Niño Jesús y quien lo encuentre tiene el compromiso de compartir tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
Tradición que evoluciona
La receta clásica de este pan se elabora con masa suave aromatizada con azahar, pero en la actualidad existen versiones para todos los gustos: rellenas de nata, queso crema, chocolate, crema de avellana o cajeta; las de pan integral, veganas o gourmet.
Un acto de convivencia
Reunirse para partir la Rosca de Reyes es todo un ritual que más allá de deleitar el paladar, refuerza los lazos entre familias, amistades y compañeros de trabajo.
Este 6 de enero que no falte en tu mesa esta deliciosa y significativa celebración.

El mejor maridaje
Encuentra la bebida perfecta para cada tipo de rosca:
Tradicional
Chocolate caliente: Resalta la suavidad del pan y equilibra el dulzor.
Café de olla: La canela y el piloncillo son dos ingredientes que armonizan perfecto con los frutos cristalizados.
Con frutos secos o naranja
Café americano: Su sabor sencillo permite que la rosca sea la auténtica protagonista.
Té negro: Las notas cítricas complementan la naranja y limpian el paladar.
Rellena de queso crema
Capuchino o latte: Su cremosidad crea la mezcla perfecta con el relleno sin saturar el paladar.
Chocolate blanco caliente: Es una opción diferente y deliciosa de la temporada.
Rellena de chocolate
Espresso: Equilibra el dulzor del relleno.
Leche fría o tibia: Es clásica y reconfortante al paladar.
Rellena de nata o mermelada
Té de frutos rojos o manzanilla: Ambas opciones son ligeras y muy aromáticas.
Sidra espumosa o vino espumoso: Una opción elegante para esta celebración especial.