15 mayo, 2021

La educación ha ido evolucionando de manera constante durante las últimas décadas, por lo que es indispensable adaptarse a las nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. ¡Quién no recuerda la famosa frase “la letra entra con sangre”! Expresión que salía de los labios de aquellas maestras y maestros de la vieja escuela. Aunque lo importante aquí a resaltar, es que todavía hay instituciones educativas que tienen grabada con letras de oro esta idea arcaica.
Gracias a las mentes pedagógicas, la educación en México ha estado en constante transformación, a veces por acuerdos políticamente convenientes, pero que en el fondo, se han propuesto beneficiar a los niños y jóvenes del país. Como docentes es indispensable estar en constante capacitación, es decir, actualizar la capacidad de transmitir de manera efectiva el conocimiento a los estudiantes.
Uno de los pilares del cual se apoya la actual forma de educar es: la inclusión. Y para llevarlo a cabo es necesario conocer y practicar las diferentes estrategias en que un niño o un joven aprenden, por lo que saber diferenciar las distintas inteligencias, brinda una capacidad mayor crecimiento intelectual y socio-emocional en los estudiantes.
La teoría de las Inteligencias múltiples fue descrita en 1983 por Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, quien desarrolló esta teoría. Él describe que “la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa diferentes capacidades específicas, sino una red de conjuntos autónomos interrelacionados entre sí.”

Para conocer mejor de lo que se está hablando, aquí se presentan las 8 inteligencias múltiples:

  • Lingüística (o verbal-lingüística): Habilidad para utilizar con un dominio avanzado el lenguaje oral y escrito, así como para responder a él. Por ejemplo, los políticos y oradores de prestigio.
  • Lógico-matemática: Habilidad para el razonamiento complejo, la relación causa-efecto, la abstracción y la resolución de problemas. Por ejemplo, un campeón de ajedrez o científicos.
  • Viso-espacial: Capacidad de percibir el mundo y poder crear imágenes mentales a partir de la experiencia visual. Por ejemplo, fotografía, video, creatividad 3D, etc.
  • Corporal (o kinestésica): Habilidad de utilizar el cuerpo para aprender y para expresar ideas y sentimientos. Incluye el dominio de habilidades físicas como el equilibrio, la fuerza, la flexibilidad y la velocidad. Ejemplo: Danza o gimnasia.
  • Musical (o rítmica): Habilidad de saber utilizar y responder a los diferentes elementos musicales (ritmo, timbre y tono). Por ejemplo, los músicos.
  • Intrapersonal (o individual): Habilidad de comprenderse a sí mismo y utilizar este conocimiento para operar de manera efectiva en la vida. Por ejemplo, los psicólogos y filósofos.
  • Interpersonal (o social): Habilidad de interactuar y comprender a las personas y sus relaciones. Por ejemplo, las personas solidarias, miembros de ONGs, campañas de ayuda a refugiados, etc.
  • Naturalista: Habilidad para el pensamiento científico, para observar la naturaleza, identificar patrones y utilizarla de manera productiva. Por ejemplo, científicos volcados en el naturalismo y la defensa de la naturaleza.

Por Carlos A. Rodríguez
profecarlos013@gmail.com

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