23 junio, 2024

Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado para comprar cosas que no quieren e impresionar a personas que no les agradan.
–Will Rogers–

El fin de semana más indulgente con los cazaofertas esta aquí. Casi todo comercio que opera en nuestro país tratará de ofrecerte un descuento que no puedas resistir. Es posible que hayas esperado esta oportunidad para adquirir productos o servicios a precio de “oportunidad”; sin embargo, si te encuentras entre el grupo de aquellos que gastan en exceso y luego se arrepienten, la ciencia tiene una solución sencilla para ti: la gratitud.

Un estudio publicado recientemente en el prestigiado Psychological Science muestra que cultivar una actitud de gratitud calma las urgencias impulsivas. En el estudio los participantes tenían la opción de elegir 54 dólares al momento u 80 en un mes. Los investigadores indujeron estados de felicidad, neutralidad y gratitud entre los participantes. Aquellos que se sentían felices o neutrales eligieron obtener el dinero rápido. Por otra parte, aquellos que se sentían agradecidos eligieron esperar un mes para recibir 80. Los resultados indican que la gratitud puede frenar nuestra impulsividad.

Kit Yarrow de la Universidad Golden Gate de San Francisco nos explica por qué sucede este fenómeno. Su investigación indica que las personas gastamos en exceso por dos razones en particular: para compensar un sentimiento de vacío, aburrimiento o insatisfacción en nuestras vidas, o porque estamos distraídos a la hora de hacer las compras. Además, sostiene que la gratitud es un antídoto para ambas situaciones.

Realizar una compra puede generar desde un leve incremento en nuestro humor hasta fuertes estados de emoción. Comprando podemos llenar temporalmente nuestro sentimiento de vacío o entretener nuestro aburrimiento. A veces solo estamos comprando la emoción de adquirir algo nuevo y no el producto en sí. La mayoría de los compradores de este tipo compran para encontrar un poco de alivio emocional. Mientras sienten la ansiedad de la insatisfacción en sus vidas, compran algo nuevo que hace que por unos momentos esos sentimientos se tranquilicen.

El experimentar gratitud, no solo por posesiones, sino por cualquier cosa (el clima, los alimentos, nuestras amistades, etc.), es nutritivo y relajante para nosotros. De forma que es difícil experimentar un vacío o insatisfacción mientras repasamos mentalmente las razones por las cuales podemos estar agradecidos en dicho momento, y si el vacío no aparece, generalmente no necesitaremos recurrir a las compras compulsivas para tratar de llenarlo.

Por otra parte, estamos viviendo en la época con más deficiencias de sueño, dispersión y ansiedad de la historia. Esto significa que nuestra concentración es más débil que nunca, sobre todo con asuntos tan mundanos como ir de compras. ¿Para qué compré esto? ¿En qué estaba pensando? Son preguntas que ponen en evidencia nuestra falta de atención a la hora de comprar. Es aquí donde la gratitud puede ayudarnos: unos cuántos segundos de gratitud no solo elevan nuestro humor de manera sana y natural, también incrementan nuestra atención de forma que podemos ver las posibles compras en su justa dimensión.

El Buen Fin puede ser una oportunidad para tener aquello que quieres, pero también puede ser una oportunidad para querer aquello que tienes.

 

¡Hasta la próxima!

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