21 marzo, 2026

Por Marisol Rodríguez

Cada 21 de marzo, el mundo conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha que invita a reflexionar sobre la inclusión, dignidad y el valor de cada persona.

La doctora en educación, maestra en comunicación y psicóloga Betsabé Ruizesparza Flores comparte una mirada profundamente humana sobre lo que significa acompañar, educar e incluir desde el amor y el respeto.

Mirar a la persona antes que al diagnóstico

Cuando se recibe el diagnóstico de trisomía 21, el impacto emocional puede ser fuerte. “Lo ideal es que los padres reciban primero contención emocional y después los datos médicos”, explica la especialista.

Para muchas familias esta noticia puede significar un shock, un reto o una sorpresa; la experiencia dependerá de si ya conocían el diagnóstico durante el embarazo o si lo supieron al nacer el bebé.

Ruizesparza Flores señala que es importante aprender a ver a la persona antes que al síndrome.

“El síndrome es una pequeña parte de lo que compone a la persona, que es mucho más grande y con más valor que un simple diagnóstico”, agrega.

Infancia, amor y autoestima

Desde la infancia, mamá y papá pueden marcar la diferencia con pequeños gestos diarios que refuercen la seguridad emocional de un niño con Síndrome de Down.

“Decirles mensajes concretos desde el amor y la seguridad, cambiar el ‘no puedes’ o ‘eres muy frágil’ por un ‘confío en ti’, ‘eres valioso tal como eres’, ‘eres capaz’ o ‘tienes tu lugar en el mundo’. Reafirmaciones positivas”, comparte.

Estas palabras no solo fortalecerán su autoestima, sino que también fomentarán su autonomía.

Foto: Freepik

Más autonomía, menos sobreprotección

Cuando un niño con Síndrome de Down sale al mundo exterior puede ser todo un reto, pero es parte de su crecimiento.

Mamá y papá deben evitar la sobreprotección, ya que esta no les permite desenvolverse de manera psicosocial, lo cual es clave para su inserción a la sociedad.

Limitar experiencias por miedo impide que aprendan habilidades para la vida y capacidades cognitivas.

La toma de decisiones propias también es fundamental, “es parte de la dignidad humana, tienen que construir su identidad y su individualidad como personas, aquí la clave es: cuidar sin invadir. Dejar que se equivoquen y aprendan sobre el error, enseñarles a tolerar la frustración, de esta manera ellos aprenden a autorregularse y los padres o cuidadores no los limitan, los acompañan”.

Foto: Freepik

Ejemplo de resiliencia

En este Día Mundial del Síndrome de Down el mensaje es claro: son personas con una enorme capacidad de empatía y cariño, “tienen un corazón lleno de amor, ellos son la muestra de que existe la resiliencia y nos ponen el ejemplo día a día, a través de cada meta alcanzada”.

Sobre la inclusión, señala que esta comienza cuando se deja de ver a alguien como ‘especial’ y simplemente se le reconoce como persona.

La educación de los padres es muy importante y clave para que puedan desarrollarse dentro de un ambiente inclusivo, donde el respeto va de la mano: hablarles por su nombre, escucharles, la convivencia.

“En las familias no solo son los padres criando a su hijo, sino su hijo transformando a sus padres en una mejor versión de sí mismos”, concluye.

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