Por Marisol Rodríguez
Los cereales, presentes en la mesa desde siempre, no solo son prácticos y accesibles, también son aliados clave para una vida saludable.
La nutrióloga Fabiola Cárcamo del Centro Médico de Especialidades nos comparte su importancia.
Energía para todo el día
”Los carbohidratos son nuestra fuente principal de energía”, explica. En este grupo esencial para la dieta destacan cereales como el arroz, maíz, trigo, avena, cebada, sorgo y centeno, entre otros.
“De manera natural son buena fuente de carbohidratos, vitaminas del complejo B, hierro, potasio, fósforo y calcio”, señala.
A la par, los pseudocereales como el amaranto, quinoa y trigo sarraceno, son ricos en proteínas, carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales, y no contienen gluten.

Saciedad sin complicaciones
Al ser una buena fuente de energía, los cereales ayudan a que la alimentación esté balanceada y aunque no influyen directamente en la pérdida de peso, su contenido de fibra proporciona una sensación de saciedad.
La especialista agrega que estos también mejoran la microbioma, relacionada con tener buen peso corporal.
Digestión feliz
La fibra y los fitoquímicos que contienen los cereales también juegan un papel clave en la salud digestiva.
“Ayudan a tener una mejor digestión, a aumentar la motilidad intestinal, previene el estreñimiento y ciertos tipos de cáncer como el de esófago, estómago, pulmón y colorrectal”, comenta.
¿Cuál es el mejor?
La nutrióloga señala que no existe un cereal ideal para cada grupo de edad, lo mejor es consumirlos en variedad. Entre las opciones más completas se encuentran:
Maíz: Destaca por sus altos niveles de antioxidantes, carotenos y provitamina A; rico en zeína y niacina.

Avena: Buena fuente de fibra soluble e insoluble, su betaglucano disminuye la absorción de colesterol, sales biliares y glucosa.
Trigo integral: Su fibra insoluble mejora la salud intestinal y aporta vitamina E y minerales. Es rico en lisina y generalmente está fortificado con hierro.
Arroz: Es de fácil digestión, rico en vitaminas del complejo B. Buena fuente de Vitamina B1 y B6, magnesio, fósforo, selenio y manganeso. Si es integral contiene mucha fibra.
Cebada: Alta en fibra soluble (similar a la avena), lo que ayuda a reducir el colesterol y prolonga la saciedad.
Centeno: Contiene más fibra que el trigo, lo que mejora el tránsito intestinal y puede ayudar al control de peso.
Balance, la clave
Integrarlos a la rutina diaria es muy sencillo. La especialista propone seguir la estrategia del plato: 1/4 de proteína, 1/4 de cereal y la mitad de vegetales.
Además, su versatilidad permite crear desde platillos simples hasta los más elaborados como una horchata de avena, un arroz poblano cremoso o bowls con arroz o quinoa, vegetales y proteína para comidas completas y balanceadas.