27 noviembre, 2021

Licenciada en Psicología y Coach Certificada / Contacto: WhatsApp: (656)298-5234 / Facebook: Grupo Abigail Ruiz

Aceptación vs. resignación

¿En cuántas ocasiones durante la vida se escucha la palabra resignación? Más aún en momentos de sufrimiento y dolor.
Hoy te invito a reflexionar en los cambios que se pueden realizar para crear un apoyo más consciente y real en situaciones de duelo, durante el acompañamiento o bien, hacia sí mismo en momentos de crisis emocional ante situaciones diversas (divorcio, fallecimiento de un ser querido, pérdida de trabajo, ausencia de salud, libertad, sueños, ideales, autonomía, etcétera) enfocado en las pérdidas que a lo largo de la vida cada individuo va experimentando.
La palabra resignación es una adaptación pasiva ante una situación complicada, donde no se buscan soluciones, aprendizaje, oportunidades o crecimiento, existen incluso unas frases que son utilizadas de forma común: esto me tocó vivir o ha sido mi mala suerte.
Vamos a reconocer que cada persona tiene la capacidad de ser resiliente, para salir adelante ante situaciones difíciles y complicadas, utilizando la aceptación, con un enfoque positivo de energía, pensamientos y emociones de forma activa dentro de un proceso de sanación y resolución de conflicto.
Existen momentos donde nada resulta suficiente, cuando el dolor se apodera de la razón y es difícil comprender y aceptar experiencias de vida para continuar, aún así, existen diferentes etapas (inicio de la crisis, proceso de sanación y aceptación de la experiencia), considerando que cada persona tiene un tiempo y un ritmo individual para aceptarlo como parte de sus experiencias de vida.
De acuerdo a la perspectiva más psicológica y fenomenológica se han descrito tres frases observables del proceso:

  • Primera: Evitación, negación del reconocimiento de la pérdida.
  • Segunda: La confrontación, aquí se hacen presentes las emociones más intensas, ante el deseo de la recuperación de lo perdido.
  • Tercera: El restablecimiento, aparece un cierto desapego, es lo que de forma cotidiana se conoce como “el tiempo va borrando las heridas” sin embargo desde el psicoanálisis sabemos que el tiempo “por sí solo” no cura.

Existe una zona de confort donde la resignación tiene un lugar privilegiado al no dar pauta para crear un cambio, sin embargo eso no representa una solución funcional en el diario vivir, considerando que las emociones y sentimientos de sufrimiento, evitan crear un estado de bienestar al no aceptar lo que se ha vivido y lo que se está viviendo.
No se busca modificar la situación de conflicto, es el cambio necesario ante la respuesta emocional que se tiene, cuando el agobio, tristeza, ansiedad o incluso depresión se hacen presentes.
Es importante mencionar que existen vivencias y situaciones que no se pueden cambiar, que están totalmente fuera del alcance de toda persona, un ejemplo de ello, es el fallecimiento de un ser querido, la enfermedad propia o de algún familiar o amigo, pero lo que sí está a tu alcance y control es tu reacción y decisión individual para seguir adelante.
La reestructuración de las emociones lleva a un estado de mayor auto-descubrimiento, cuando se da la oportunidad de sentir e identificar las sensaciones reales que esto representa en cada persona.
Para despedirme comentaré un punto que resulta importante conocer y tener presente, como bien lo menciono Sigmund Freud: Es indispensable y casi obligatorio la elaboración de un trabajo de duelo para el posterior bienestar del psiquismo humano.
¿Aceptación o resignación? Una pregunta de alto significado y valor ante la afrontación de una pérdida.

Hasta pronto.

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