Por Marisol Rodríguez / Fotos: Internet
La vinagreta es una de las salsas más versátiles, fáciles y rápidas de elaborar. Uno de sus objetivos es hacer que los platillos sean más alegres y sabrosos.
Su nombre proviene del diminutivo de la palabra vinaigrette, que significa vinagre en francés. El uso del vinagre en la gastronomía francesa data desde 1862, cuando el famoso Louis Pasteur estableció un método para obtenerlo.

La fórmula perfecta
Una vinagreta es como un lienzo en blanco, ya que aunque sus ingredientes básicos son el aceite vegetal y vinagre, las variedades de cada uno le dan fondo e identidad.
Para elaborarla se utiliza una parte de vinagre por tres de aceite y la unión se da a través del calor que brinda el movimiento y un ingrediente emulsionante que crea el enlace entre ambos como la mostaza o miel. Junto a ellos va la sal y pimienta.
La magia de la vinagreta reside en aromatizarlos con lo que tengas a la mano, ya sean hierbas aromáticas, especias, semillas, frutas o vegetales.
También se vale jugar con los tipos de grasa para hacer distintos estilos, por ejemplo, si usas aceite de ajonjolí, tu ensalada tomará un tono más oriental. El vinagre balsámico le da un toque más dulce que el blanco o el de manzana.
Qué platos van mejor con ellas
La vinagreta realza el sabor de cualquier tipo de vegetales o alimentos con un elevado contenido proteico. Agrégala a platos de carnes, pescados, mariscos, verduras y toda clase de ensaladas.