Por Marisol Rodríguez
Luminosidad, elegancia y naturalidad son tres cualidades del labial nude, un clásico que te ayudará a sacarle el mayor partido a tu rostro cada vez que lo utilices.
Este tipo de tonalidad se considera versátil, ya que favorece a todo tipo de piel y puede lucirse a cualquiera edad. Lo más importante es elegirlo de acuerdo con tu tono de tez; de lo contrario, podrías obtener un look apagado.
¿Cómo elegirlo?
A la hora de comprar tu labial nude, opta por aquellos que tienen un ligero brillo o un matiz rosado para evitar que la piel luzca pálida.
Una vez que hayas seleccionado el tono, pruébalo en la parte inferior de la palma de la mano, a la altura del pulso, ya que esta zona suele tener un color muy parecido al del rostro.
Por último, haz la prueba en un lugar con luz natural para evitar sorpresas, ya que la iluminación artificial te puede dar una incorrecta percepción del color.

El tono ideal
Piel blanca rosada
Elige labiales con pigmentos rosados o durazno para que armonicen con el tono de fondo de la piel. Los terrosos, pasteles y con un toque brillante son ideales para ti.
Piel blanca amarillenta
Los tonos con pigmentos marrones, amarillos o durazno son perfectos para un fondo beige. También puedes optar por una gama de rosados.
Piel morena
Selecciona colores un poco más intensos con un fondo terracota o dorado. Tus labios se convertirán en el centro de tu beauty look.
Piel negra
Para lograr un aspecto natural, apuesta por las tonalidades doradas, caramelo, marrón o café.