10 octubre, 2026

Por Marisol Rodríguez

La salud mental también se cuida en los pequeños momentos. Dormir bien, salir a caminar, desconectarse del celular o simplemente detenerse unos minutos para preguntarte cómo estás son acciones que pueden ayudarte a recuperar el equilibrio.

En el marco del 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, la doctora en educación, maestra en comunicación y psicóloga Betsabé Ruizesparza Flores, y el médico psiquiatra Jorge Alberto Trasviña Martínez comparten algunas recomendaciones para incorporar pausas saludables a la rutina diaria y reconocer cuándo es momento de pedir ayuda.


Foto: gpointstudio en Magnific

Escucha tu mente

Hablar de salud mental no debería ser algo exclusivo cuando existe una crisis. Al igual que ocurre con la salud física, la prevención es fundamental para mantener un equilibrio y detectar oportunamente aquello que puede afectar el bienestar.

Los especialistas comentan que las señales más comunes de que necesitas detenerte y prestar atención a lo que estás viviendo son: cansancio constante, irritabilidad, baja tolerancia, pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas, insomnio o agotamiento físico y emocional.

“El agotamiento emocional va más allá del cansancio normal, todos tenemos un cansancio físico pero el emocional va más con la falta de sentido de la vida, el tener metas”, señalan.

Por ello, consideran importante establecer una meta, reconocer los principios y valores y, sobre todo, aprender a disfrutar el camino hacia los objetivos.

Descansar también es cuidarte

Para muchas personas, hacer una pausa puede generar culpa. Desde pequeños han aprendido que descansar es casi sinónimo de perder el tiempo y que dar siempre el máximo esfuerzo es una muestra de compromiso o incluso de valor personal.

Esta cultura del sacrificio puede llevarlos a pensar que invertir tiempo en ellos mismo es innecesario. Pero, detenerse también forma parte del cuidado de la salud.

El sueño reparador, una alimentación adecuada y la actividad física juegan un papel importante en el bienestar emocional. El ejercicio, además de contribuir al bienestar físico, favorece procesos relacionados con el estado de ánimo y permite salir de la rutina.

Una estrategia sencilla son las llamadas ‘pausas terapéuticas’, pequeños espacios durante el día para estar contigo mismo, organizar lo que tienes pendiente, cuestionarte cómo te sientes y preguntarte hacia dónde te quieres dirigir.

Foto: lookstudio en Magnific

Aprender a soltar

Cuando la mente está llena de preocupaciones, los especialistas sugieren buscar actividades que permitan cambiar de ritmo: leer, pasear a tu mascota, ir al gimnasio, salir de vacaciones o simplemente caminar para vaciar la mente.

También puede ser útil distinguir entre aquello que puedes controlar y lo que está fuera de tus manos. “Definir qué podemos controlar y lo que no dejarlo ir, soltar”, señalan.

Las redes sociales son otro aspecto a considerar. La comparación constante con otras personas y con imágenes de vidas aparentemente perfectas puede afectar la manera en que se percibe el propio bienestar. A esto se suma la búsqueda de validación y el uso prolongado de las pantallas.

Por ello, recomiendan establecer límites, especialmente en familia y aprender a distinguir entre lo que se ve en internet y la realidad.

Una red que sostiene

Las relaciones personales también cumplen un papel esencial. “Somos seres sociales, es una necesidad básica el sentirse acompañado”, expresan.

Al mismo tiempo, es necesario reconocer quiénes aportan bienestar y quiénes solo causan un ruido emocional.

“La red de apoyo es este sistema de confianza y amor que podemos tener como seres humanos”, agregan.

Foto: Magnific

¿Cuándo pedir ayuda?

Buscar acompañamiento profesional no debe ser el último recurso. Los especialistas destacan nuevamente la importancia de la prevención.

Algunas señales de alerta son comenzar a aislarse, perder el interés por los pasatiempos, experimentar pensamientos negativos constantes, sentirse solo, disminuir el rendimiento en las actividades cotidianas o permanecer en estado de alerta constante.

Cuando la realidad comienza a sentirse insoportable o existe una desconexión de lo que ocurre alrededor, es importante buscar ayuda profesional.

Para quienes sienten hoy que necesitan una pausa pero no saben cómo comenzar, su mensaje es sencillo: detenerse no significa dejar de avanzar.

Los especialistas piden concentrarse en las ventajas que va a tener esa pausa en la salud física y emocional, “aunque hemos crecido con esta cultura de hipermovimiento y siempre ir tras el éxito, también es necesario detenernos a pensar hacia dónde vamos”.

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