30 octubre, 2026

Por Marisol Rodríguez

Presente en preparaciones dulces y saladas, la calabaza es mucho más que un símbolo de la temporada: forma parte de la historia gastronómica de México y es un alimento con grandes propiedades nutricionales.

“La calabaza es una de las grandes aportaciones de México al mundo”, explica la nutrióloga Fabiola Cárcamo, del Centro Médico de Especialidades. Las especies del género Cucurbita fueron domesticadas en Mesoamérica y forman parte de la alimentación de esta región desde hace miles de años.

Entre las variedades que destacan durante el otoño se encuentra la calabaza de Castilla, cuyo fruto maduro es protagonista de numerosas recetas de la estación. Alrededor del 90 por ciento de su peso es agua, mientras que una taza cocida aporta aproximadamente 80 calorías. Además, es fuente de fibra, potasio, calcio, hierro, magnesio, vitamina C, vitamina A, vitamina E y ácido fólico.


Foto: rawpixel.com en Magnific

Color que nutre

Ese característico tono naranja no es casualidad. La calabaza es rica en betacarotenos, pigmentos que el organismo puede convertir en vitamina A y que también poseen función antioxidante. La vitamina A participa, entre otras funciones, en el mantenimiento de la visión y el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico.

La fibra es otro de sus atributos. De acuerdo con la nutrióloga, puede contribuir al control de la glucosa y del colesterol LDL, favorecer la salud intestinal y aumentar la sensación de saciedad. Su aporte de potasio también la convierte en una buena opción dentro de una alimentación equilibrada.

De la pulpa a la pepita

Si algo distingue a la calabaza es que prácticamente se puede comer todo. Sus semillas también merecen un lugar en la mesa, ya que aportan “omega 3, magnesio, potasio, zinc, cobre, proteínas y grasas saludables”. Cuando se consumen con cáscara, además, brindan fibra.

La recomendación es disfrutarlas con moderación, ya que son un alimento denso en energía. “No hay alimentos prohibidos, sino cantidades permitidas”, señala la nutrióloga.


Foto: ninjason1 en Magnific

Mucho más que pumpkin spice

Durante el otoño, la calabaza aparece en cafés, panes, galletas y postres bajo el popular concepto pumpkin spice. Pero, la nutrióloga advierte que muchos productos ultraprocesados con este sabor no contienen calabaza y pueden tener cantidades importantes de azúcares añadidos.

La diferencia está en elegir el alimento real. Un puré de calabaza sin azúcar añadida, por ejemplo, puede ser una alternativa práctica para incorporar este ingrediente a distintas preparaciones.

Y es que su versatilidad es, quizá, uno de sus mayores encantos. Puede convertirse en crema, puré, hot cakes, cubitos rostizados o incluso en una alternativa a las papas fritas, preparada al horno.

Por último, la especialista comenta que no existe una cantidad específica que todas las personas deban consumir, pero sí una recomendación general: incluir variedad de frutas y verduras en la alimentación cotidiana.

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