9 mayo, 2026

Por Abigail Ruiz / Licenciada en Psicología y Coach Certificada

El nacimiento de un hijo es una alegría indescriptible y una bendición para el hogar;  todo es celebración, felicitaciones y bonitos deseos.

Sin embargo, existen mujeres que sufren en silencio y necesitan atención, amor, comprensión y la validación de emociones como la tristeza profunda, la ansiedad y el agotamiento extremo.

Estos síntomas son propios de la depresión posparto, una condición de salud mental frecuente y tratable que, en muchos casos, no se identifica por miedo, vergüenza o falta de información.

Aunque afecta a un número significativo de madres en todo el mundo, sigue siendo poco comprendida y en ocasiones totalmente ignorada.

Es importante conocer algunos de los factores que influyen en esta condición para tomar conciencia y así lograr apoyo y acompañamiento necesario. 

En esta etapa, tanto la madre como el hijo requieren de los mismos cuidados, paciencia, atención y amor para el buen desarrollo físico y emocional. La detección temprana y la búsqueda de ayuda son fundamentales para una recuperación exitosa.

Foto: Freepik

La depresión posparto no tiene una sola causa, médicos y especialistas coinciden en que surge por la combinación de varios factores biológicos, psicológicos y sociales:

Factores biológicos

  • Tristeza profunda o sensación de vacío persistente
  • Llanto sin motivo aparente
  • Cambios de humor repentinos
  • Falta de energía

Factores psicológicos

  • Dificultad para crear vínculo con el bebé
  • Sentimientos de culpa, inutilidad o incapacidad como madre

Factores sociales

  • Antecedentes de depresión o ansiedad
  • Estrés elevado durante el embarazo o después del parto
  • Falta de apoyo familiar y de la pareja
  • Problemas económicos

La terapia psicológica, el apoyo familiar, social y  el  acompañamiento de la pareja es fundamental durante este proceso, creando espacios seguros donde las madres puedan expresar sus emociones con libertad.

Hablar de la depresión posparto es necesario, visibilizarla no solo ayuda a quienes la padecen, sino que también contribuye a construir una sociedad más empática e informada.

La maternidad no debe vivirse en silencio ni en soledad, reconocer que no todas las experiencias son iguales permite construir entornos más solidarios.

La salud mental materna es tan importante como la física y atenderla es responsabilidad de todos.

Recuerda: No estás sola, pedir ayuda se vale, siempre hay alguien para ti.

Hasta pronto.

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