20 junio, 2019

Consumir alimentos en poca o demasiada cantidad hace que se presenten enfermedades por la mala nutrición, como desnutrición y obesidad, o deficiencias de vitaminas y minerales que ocasionan diferentes trastornos. Los alimentos aportan energía, proteínas, vitaminas y minerales en diferentes cantidades. Por ello, de acuerdo con los nutrimentos que en mayor cantidad contienen, estos se clasifican en tres grupos.

Grupo 1. Verduras y frutas

El primer grupo de alimentos está formado por las verduras y las frutas, fuentes principales de muchas vitaminas y minerales (micronutrimentos), que participan en el desarrollo y buen funcionamiento de todas las partes del cuerpo, como ojos, sangre, huesos, encías y piel, entre otros. Desafortunadamente muchos de nosotros no acostumbramos comer verduras. De ahí que se debe promover su consumo al prepararlas de diferentes formas.

Grupo 2. Cereales

Los alimentos de este grupo son los más abundantes en la alimentación. Proporcionan la energía para tener fuerza y poder desarrollar las actividades diarias: correr, jugar, trabajar, estudiar, bailar. También son fuente de otros nutrimentos, aunque en cantidades menores.

En este grupo se encuentran cereales como el maíz en todas sus formas (elote, tortilla, tamal, pinole, etc.), el trigo (pan, galleta, tortilla, pasta, etc.) y otros como el arroz, la avena, el amaranto, la cebada y los tubérculos como la papa, el camote y la yuca.

Grupo 3. Leguminosas y alimentos de origen animal

Son alimentos que dan al cuerpo las proteínas necesarias para formar o reponer diferentes tejidos, como músculos, piel, sangre, pelo, huesos; permitiendo además el crecimiento y desarrollo adecuados. Estas sustancias también ayudan a combatir las infecciones.

Las leguminosas o semillas de vainas como frijol, lenteja, habas, garbanzo y soya son ricos en proteínas. Estas se encuentran también en todos los productos de origen animal como carnes, vísceras, huevo, leche, queso, pollo y pescado.

De las carnes y leche se obtienen la manteca y la mantequilla, que son fuente de energía al igual que los aceites y grasas vegetales. Oleaginosas como el cacahuate, pepita, ajonjolí, girasol, nuez, avellana, almendra y piñón también tienen proteínas, aunque en menor cantidad.

Los alimentos que dan energía concentrada –es decir, en pequeña cantidad– proporcionan mucha energía, como el azúcar, la miel, el piloncillo, la cajeta, la mermelada y el ate. Así como el aceite, la margarina y la manteca vegetal, deben consumirse en menor cantidad. El abuso en el consumo de azúcar y grasa resulta perjudicial para la salud, por eso es importante cuidar la cantidad que consumimos y no preparar alimentos muy dulces o muy grasosos.


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