16 julio, 2019

Quien me conoce sabe que mi tesis fue de la gastronomía prehispánica de México enfocada en el estado de Chihuahua, porque siempre decían que mi estado gastronómicamente no tenía mucho que ofrecer, solo las notas rojas, comer un burrito de asado, ir al otro lado de compras y nada más.

Así que estudiando, leyendo, investigando y viajando llegué a descubrir mucho y eso era lo que quería para compartir desde la cocina, ese orgullo de ser mexicana pese a todo, por mi estado y mi ciudad… y miren que estamos hablando de mucho, pero todo esto me lleva a ratificar que no pude haber nacido en un mejor país, un estado y la ciudad que siempre tiene los brazos abiertos a recibir a toda la gente, bien lo decía Juan Gabriel.

En nuestro estado el clima árido no fue un inconveniente para los pobladores indígenas, pues aprendieron a desarrollar técnicas para conservar los alimentos, ya que los periodos de cosecha eran breves y escasos. Técnicas como el secado, salazón o deshidratado hacen a la comida adquirir ese sabor y tradición en la cocina chihuahuense, así como un sazón muy peculiar. Así nace un sinfín de platillos. Pero en esta ocasión y por el tiempo en el que estamos y que hay mucho disponible les platicaré de los chacales (maíz seco), platillo muy característico de Semana Santa y de nuestra sierra Tarahumara, pero ¿qué son los chacales? No son más que granos de maíz quebrados. El proceso inicia cuando se toman los elotes y sancochan (se cuecen ligeramente con agua). Estos elotes se dejan secar al sol durante por lo menos dos meses hasta que toman la consistencia cristalina y el sabor característico de los chacales, que es muy diferente al de los clásicos elotes en vaso que podemos encontrar en los parques; después de este procedimiento es que los podemos encontrar a granel o empaquetados en diferentes tiendas. Hoy les voy a compartir una receta para hacerlos al estilo de la sierra de Chihuahua.

Ingredientes

250 grs de chacales

100 grs de chile colorín

1 diente de ajo

3 cucharadas de aceite

200 grs de queso Chihuahua rallado

1 aguacate

1 manojo de cilantro al gusto

2 cebollas

Preparación ******REVISAR PROCESO******

Lo primero que hay que hacer es enjuagarlos. Se dejan remojando en agua durante la noche, se enjuagan en un colador, se vacían en una olla con agua que los cubra o si deseas puedes hacerlo en olla de lento cocimiento (yo así los hago). Ya casi listos se agrega sal y se espera a que estén blanditos. Luego se enjuagan en un colador con más agua. Se vacían en un recipiente hondo con agua suficiente para que queden bien cubiertos, y cuando casi están, se les agrega la sal, un diente de ajo y la cebolla. Déjalos otro rato en el fuego hasta que estén blanditos.

El chile colorín se va a poner en el agua para que se ablande y se muele en la licuadora con un ajo y sal; que quede espeso. Se le pone muy poquita agua. Se vacía en la sartén con poco aceite y se fríe. Termina de espesar y vierte los chacales, que se dejan hervir unos 15 minutos. Se sirve muy caliente con queso rallado por encima, unas rajas de aguacate y cilantro espolvoreado.

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