17 junio, 2019

Pasas la primera etapa de la adultez y tus familiares se preguntan “¿no se piensa casar?”, o ¿y el novio?, y es tema de conversación siempre en las reuniones familiares.

Dejando a un lado los cánones establecidos de esta sociedad en la que parece que si eres soltera después de los 30 algo raro pasa contigo (o, espera, ¡quizás es porque seas demasiado inteligente!), vamos a centrarnos en los beneficios que supone no estar emparejada a partir de esa edad (porque así lo has decidido, porque la vida te ha colocado en esta etapa que estás viviendo o porque, quién sabe, quizás naciste para ser soltera y vivir la vida de esa manera, ¿es que hay que dar explicaciones?).

Los beneficios que exponemos a continuación no son excluyentes para las mujeres que tienen pareja, es decir, tener pareja no supone renunciar a lo que plantearemos, lo que queremos decir, es que en el momento en el que estamos solteras, ciertos aspectos se potencian y algunas situaciones nos estimulan más.

1. Autoconocimiento

Si estás soltera porque acabas de romper con alguien, es el momento de reencontrarte contigo misma. En este caso, si tu relación anterior acaba de terminar, es el momento de mirar en tu interior y hacer un análisis de quién eres actualmente. Suena a una actividad algo abstracta y bastante global: “¿quién soy? ¿Hacia dónde voy?”. No pretendemos que hagas una tesis sobre ti misma, pero un autoanálisis sobre tu situación y saber cuáles son tus deseos más inmediatos es un buen ejercicio para reconectar contigo misma, buscar el equilibrio que quizás –ahora– te falte y, en definitiva, conocerte.

2. Comprendes de otras perspectivas vitales

Estamos educados en una sociedad en la que nos han enseñado que vivir en pareja es lo que corresponde y que, además, es la situación idílica. Por supuesto que el ser humano es social por naturaleza y que el amor es un sentimiento de pura euforia que a todos nos gusta experimentar, pero encontrar pareja no ha de ser un objetivo, sino una circunstancia que simplemente ocurre y se vive como en ese momento lo sintamos. Comprender esto puede llevarte a plantear otras metas vitales, ¿qué tal dar un cambio a tu vida y mudarte de país? ¿Y ser mamá soltera? La combinación de este punto con el número uno supone subir varios escalones en inteligencia emocional, ojo con eso.

3. Puedes practicar el individualismo

Esto supone dar rienda suelta a tu independencia, autosuficiencia y ponerte a ti en prioridad durante un periodo de tu vida. ¿Por qué no? No tienes que dar explicaciones a nadie, “tu momento” puede ser todo el día y todo esto se puede traducir en un móvil en modo avión y un maratón de Netflix, por poner un ejemplo.

4. Ahorras

Mire por donde se mire, tener pareja es también una inversión. Planes, regalos, viajes… Aunque todo eso lo seguirás haciendo, la realidad es que no tienes que llevarlo a cabo también con tu pareja, así que puedes invertir el dinero en caprichos o ahorrarlo, si esta última actividad no se te dio tan bien antaño.

5. Haces más ejercicio

No lo decimos nosotros, habla la ciencia. Según un estudio realizado por el Departamento de Estadísticas de Estados Unidos, los solteros hacen más ejercicio que los emparejados o casados. En tu rutina de autoconocimiento, individualismo y demás actividades, también sacarás tiempo para hacer ejercicio. Todo controlado.

6. Duermes mejor

Por lo general, a medida que van pasando los años tendemos a dormir menos horas. Siendo soltera podrás ralentizar este proceso natural, porque no tendrás que compartir cama, no te desvelarás por movimientos involuntarios nocturnos o ronquidos y nadie te destapará sin querer. ¡Bravo!

7. El sexo sin compromiso sigue siendo un juego

En el terreno sexual, lo mejor de no tener pareja es que puedes seguir experimentando con personas nuevas. Siempre habrá mariposas que sentir, montañas rusas en las que montarse y diferentes encuentros que comentar con tus amigas, vino mediante.

8. Aumenta tu nivel de sociabilidad

Biológicamente, con el paso del tiempo tendemos a acomodarnos con nuestro círculo de amigos, pero sacamos menos tiempo para dedicárselo que cuando éramos veinteañeros. El hecho de estar soltera estimulará tus ganas de conocer a gente nueva, mantener tus relaciones de amistad en el tiempo e incluso emplear más con la familia.

9. Aprendes a valorar el tiempo en soledad

Algo esencial, porque socialmente “estar sola” se relaciona con algo negativo, y la realidad es que en soledad es cuando mejor hemos de estar, es decir, si no nos sentimos bien con nosotros mismos, ¿cómo vamos a estarlo con otras personas, en cualquier ámbito? A los 30 ya se han vivido suficientes experiencias para saber cómo somos y qué es lo que más nos gusta hacer. Si disfrutamos de ello en soledad nos convertimos en personas con mucho poder emocional.

10. Tendrás más orgasmos

Así, como lo lees. Según una encuesta realizada por Archives of Sexual Behavior, existe una brecha orgásmica que supone que los hombres tienen más orgasmos que las mujeres en relaciones heterosexuales (las mujeres lesbianas y bisexuales tienen un porcentaje más alto de orgasmos que las heterosexuales, pero también experimentan esta brecha). Pero si estás soltera y no te apetece tener relaciones con nadie, hacer el amor contigo misma te llevará en un gran porcentaje de ocasiones al clímax (prácticamente el 100% de las veces) así que, técnicamente, experimentarás más orgasmos que alguien que tiene pareja.

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