Por MPC Dianet Nuñez Ramos / Psicoterapeuta adolescentes y adultos
En este mes de mayo hay muchos festejos o conmemoraciones, no podemos dejar a un lado el Día del Estudiante, en donde se les reconoce su esfuerzo y dedicación.
El ser estudiante en la actualidad es algo más que el hecho de asistir a clases, se vive en un mundo acelerado y con altas competencias en lo académico y laboral, que hace que se cuente con ciertas habilidades, no solo en calificaciones numéricas, también con herramientas personales y laborales que no se aprenden dentro de las aulas, sino con la experiencia y la vida.
Lo digital está jugando un papel sumamente útil, pero jamás se ha sustituido el lado humano que el joven estudiante debe de seguir cultivando y desarrollando, por que de una manera u otra el último fin de un servicio, aplicación o producto es dirigido a una persona.
Hoy, en este mundo con tantas distracciones, con el uso de las redes sociales y en ocasiones, con la presión académica, para muchos jóvenes resulta difícil manejar todo lo que implica, llegan las comparaciones, la gran cantidad de información que no es tan fácil procesar al mismo tiempo o al menos delimitar. Pero sin duda esta gran etapa de ser estudiante es única y especial.

Ser buen estudiante no solo se refleja en excelentes calificaciones, es:
- Ser persistente, organizado y si sumamos disciplina, sin duda habrá resultados más completos y aprendizajes totalmente significativos.
- Estar consciente de objetivos y de metas, sin compararse, más bien estableciendo retos propios en los que la superación sea para sí mismo.
- Tener más de un motor de búsqueda, es decir no solo recibir el conocimiento que se tiene en el aula, sino adjuntar la práctica, poco a poco según su perfil y sobre todo el ser inquisitivo, buscar algo más que un concepto o una manera de hacer las cosas, esto ampliará su conocimiento y encontrará con lo que se identifique más y pueda desarrollar cualquier actividad.
- Buscar su bienestar, con actividad física constante y promover su salud mental. Cuando se presenten momentos de ansiedad o confusión, acercarse con alguien de confianza y si es necesario con un profesional de la salud mental. La familia y personas cercanas son parte elemental en este punto, ya que la comunicación, reconocimiento, muestras de afecto y apoyo brindan crecimiento personal y una seguridad invaluable.
- Organizarse en tiempo de calidad para cada actividad. El no dormir las horas adecuadas y desgastarse en estudiar mucho no es efectivo, es importante el descanso en intervalos y si cada inicio de semana se dedican unos 30 minutos a planear lo que se hará en los próximos días con una agenda o lista de pendientes y prioridades, es genial. ¡Con esto sucede magia!
- Aprender a desconectarse de redes sociales o de algún distractor digital que afecte al estudio de calidad. Modo estudiante activado.