3 junio, 2026

Por Marisol Rodríguez

El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que generan presión, preocupación o tensión emocional.

Aunque a veces es normal sentirlo, vivir bajo esta condición puede afectar la salud física y mental, y la piel suele ser una de las primeras en reflejarlo.

¿Cómo afecta?

Cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés, libera hormonas como el cortisol, que alteran el equilibrio natural de la piel, lo que provoca que las glándulas sebáceas produzcan más grasa, favoreciendo la aparición de acné y brotes.

Además, la piel se vuelve más sensible y reactiva, lo que puede ocasionar urticaria, enrojecimiento, ronchas y comenzó, sensación de ardor u hormigueo.

El estrés también puede empeorar problemas dermatológicos como la rosácea, la psoriasis y el eczema.

Su conexión con las emociones

La piel está estrechamente relacionada con el sistema nervioso, así que emociones como la ansiedad, el cansancio y la frustración pueden manifestarse físicamente. A esto se suman hábitos derivados del estrés, como dormir poco o descuidar la alimentación, lo que influye en su apariencia y salud.

Foto: Magnific

Tips para manejarlo

  • Duerme entre 7 y 8 horas diarias
  • Haz ejercicio con regularidad
  • Decida tiempo a actividades que disfrutes
  • Establece límites y aprende a decir “no”
  • Da un paseo para despejarte
  • Practica técnicas de relajación o respiración
  • Habla con alguien de confianza y busca apoyo
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